Prevención contra desastres naturales en hospitales

Las perturbaciones eléctricas derivadas de catástrofes naturales son un riesgo que debe anticiparse. Aquí cinco puntos fundamentales para evitar problemas que comprometan el funcionamiento de los equipos de una institución al cuidado de la salud

Por Redacción, con información de Grupo Hosto

La seguridad eléctrica hospitalaria abarca desde la alimentación ininterrumpida de los  sistemas que brindan soporte de vida hasta la protección del personal, pacientes y visitantes de recibir una descarga provocada por fallas a tierra o falta de mantenimiento a los equipos, además de garantizar las operaciones habituales en todas las áreas.

Ante esto, un corte de energía sorpresivo (derivado de un fenómeno natural como un sismo, un huracán o una inundación en temporada de lluvias) podría representar no sólo una gran pérdida monetaria por el cese de las actividades, sino también poner en riesgo vidas humanas.

Por ejemplo, las lluvias registradas en la Ciudad de México durante junio de 2017, causaron afectaciones en el Hospital General de la Villa, donde se registró hasta medio metro de anegación de aguas de las cañerías. Los pacientes y el personal tuvieron que ser desalojados y enviados a otros centros de atención médica. Algo similar sucedió en el Hospital General de Xoco, donde el agua logró filtrarse en la zona de urgencias y consulta externa del nosocomio ubicado sobre la avenida México-Coyoacán.

En otro caso, el sismo de 7.1 grados en la escala de Richter, ocurrido el 19 de septiembre, provocó interrupciones en el suministro de energía eléctrica a 4.68 millones de usuarios en los estados de Morelos, Puebla, Oaxaca, Guerrero y Tlaxcala, así como en el Valle de México.

En esta última zona, se registraron las mayores afectaciones, por lo que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) desplegó numerosas plantas de emergencia que fueron desplazadas hacia hospitales y otras instalaciones para brindar atención médica.

Si bien es imposible evitar los desastres naturales, lo más importante es prevenir este tipo de afectaciones en el suministro de energía dentro de las instalaciones para el cuidado de la salud. “Tan sólo una falla de un microsegundo es capaz de provocar grandes daños en operaciones médicas, científicas y en gran parte de los equipos, por lo que un suministro de energía ininterrumpida es indispensable en estas instituciones para ofrecer un servicio más eficiente y seguro”, explicó el arquitecto Abraham Baruch Zepeda, director de Desarrollo de Negocio de Grupo Hosto.

Por ello, estas son cinco recomendaciones cruciales para estar preparados ante perturbaciones, como altibajos de tensión, apagones, impulsos o transitorios, distorsión armónica, picos o variaciones de frecuencia que puedan afectar la red eléctrica de los hospitales:

  1. Actualizar ensayos, protocolos y documentación de instalaciones eléctricas y equipos electromédicos
  2. Analizar continuamente los tabuladores de riesgo laboral y condiciones en las que se encuentra el inmueble
  3. Proporcionar un mantenimiento adecuado y frecuente a los circuitos
  4. Evitar sobrecargar una misma línea de energía eléctrica
  5. Contar con un sistema de energía ininterrumpida (UPS, por sus siglas en inglés) capaz de proveer energía continua y de calidad, además de cubrir los segundos que pasan desde la pérdida de alimentación, hasta que los generadores de emergencia comienzan a suministrar su propia energía

Un ejemplo de buenas prácticas para la disminución de eventos causados por perturbaciones provenientes del suministro eléctrico es el hospital New Karolinska Solna, en Suecia. Este centro es una de las principales áreas del mundo en ciencias de la vida y cuenta con diez equipos UPS Diesel, configurados en paralelo, con almacenamientos de energía mecánica a través de volantes de inercia. Con ello garantizan el constante suministro de energía eléctrica y sin interrupciones, aun cuando se presenten contingencias causadas por la naturaleza.