Catalizando la evolución tecnológica del sector

El sistema energético está evolucionando, pero se necesita de voluntad política para acelerar y guiar su transformación, así como una cartera de tecnologías que ofrezcan soluciones rentables y un enfoque integrado para lograr un futuro más sostenible

Por Redacción, con información de la Agencia Internacional de la Energía

El portafolio energético se está redefiniendo. En el sector eléctrico, las fuentes renovables y ampliaciones de capacidad nuclear representan una alternativa para satisfacer casi todo el crecimiento, mientras que las tecnologías de transporte innovadoras están ganando impulso y se prevé que incrementen la demanda de electricidad. Todo esto lo establece el resumen ejecutivo del Reporte Perspectivas sobre tecnología energética (Energy Technology Perspectives 2017, ETP 2017) emitido por la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés).

En este documento se afirma que la mejora de las condiciones de vida implica que más personas comprarán electrodomésticos, dispositivos electrónicos y otros bienes que funcionan con electricidad, multiplicando también las necesidades de luz eléctrica.

De este modo, la innovación en tecnologías puede aportar más beneficios y facilitar la transformación, pero se necesitan señales políticas fuertes para su implementación, además de que las soluciones en fase de desarrollo pueden contribuir a respaldar la seguridad, fiabilidad y asequibilidad de la energía.

Así, detalla el reporte, la eficiencia energética, bioenergía, captura y almacenamiento de emisiones de carbono son buenos ejemplos de ámbitos en los que sigue existiendo un potencial significativo de progreso tecnológico. En ellos, sin embargo, se necesitarán señales políticas más robustas para desencadenar las inversiones apropiadas.

En general, sólo unas pocas soluciones energéticas estudiadas están en vías de alcanzar los objetivos de sostenibilidad. Como detalla el informe anual Tracking Clean Energy Progress (TCEP), incluido en el ETP 2017, distintas tecnologías han avanzado, en comparación con los objetivos climáticos, siempre que las políticas han dado muestras claras del valor de la innovación. Muestra de lo anterior es la fuente solar fotovoltaica, eólica en tierra, vehículos eléctricos y almacenamiento de energía.

Enfoque integrado
Las nuevas tecnologías interactúan, por lo que deben desarrollarse e implementarse juntas, pues los sistemas de energía sostenibles, seguros y asequibles incluirán fuentes más diversas y se apoyarán más en la generación distribuida. Por consiguiente, deberán gestionarse desde una perspectiva sistémica.

No obstante, el desafío más importante para los responsables políticos será el de pasar de un enfoque de silos basado en el suministro de energía a otro que permita la integración de los sistemas, para los que se necesitarán herramientas de planificación, marcos regulatorios de apoyo y un mayor diálogo gubernamental.

De esta forma, el ETP 2017 enuncia que los sistemas eléctricos conectados e integrados son clave para la transformación del sector. Esta integración, en conjunto con una respuesta más flexible de la demanda, abrirán nuevas oportunidades para lograr una mayor optimización y eficiencia. Esto permitirá proporcionar  más servicios a los sistemas energéticos inteligentes y la adopción de medidas de adaptación a la demanda.

Como establece el documento de la IEA, las infraestructuras de medición avanzada, electrodomésticos inteligentes o medidores bidireccionales permitirán gestionar la demanda y ofrecer incentivos para que los consumidores desempeñen un papel más activo. Estas medidas pueden estimular un uso más eficiente de la energía y contribuirán a la gestión de cargas y flexibilidad del sistema.

Para su implementación, se necesita una planificación coordinada de inversiones en infraestructura,  a largo plazo, y más robusta e inteligente, con el fin de garantizar su fiabilidad. Por ejemplo, un sistema eficiente y bajo en emisiones de carbono requerirá una inversión sostenida en múltiples ámbitos. No obstante, existen cuellos de botella en materia de capacidad de transmisión eléctrica en grandes mercados (por ejemplo, en Alemania y la República Popular China), que amenazan con limitar la futura expansión de la electrificación y las energías renovables variables.

El despliegue de una infraestructura para el transporte y el almacenamiento del dióxido de carbono (CO2) es otro ejemplo: para casi todas las aplicaciones individuales es probable que las cantidades de CO2 no sean lo bastante elevadas como para que la infraestructura específica de transporte y almacenamiento resulte económica. En este sentido, una planificación y coordinación eficaces, desde el nivel local hasta el regional, podrían ayudar a suprimir tales barreras.

La electrificación emerge como la vía principal y la más baja en emisiones para el sector del transporte, por lo que acelerar la electromovilidad requerirá grandes desarrollos tecnológicos e inversiones en infraestructura con un fuerte apoyo político

El desafío clave de la actualidad, detalla el informe de la IEA, consiste en garantizar el impulso para la transformación del sector y acelerar su avance. La ratificación del Acuerdo de París y los llamamientos para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas muestran el fuerte apoyo a escala mundial para abordar el cambio climático y otras preocupaciones medioambientales. Por esto, se necesitarán señales rápidas, claras y contundentes alineadas con objetivos a largo plazo, para orientar a la industria hacia la sostenibilidad.

Asimismo, la electrificación de los usos finales se está expandiendo; sin embargo, reducir las emisiones de carbono en los sistemas eléctricos, al mismo tiempo que se incrementa la utilización de electricidad en los usos finales, entraña nuevos desafíos y oportunidades, pues se podría pasar de la dependencia directa de los combustibles fósiles a una electricidad baja en emisiones de carbono.

En un escenario probable, el suministro de luz se convertiría en el mayor vector energético final, con una ligera ventaja frente al petróleo. El cambio sería notable en muchos sectores; por ejemplo, en el caso del transporte, la electricidad baja en emisiones de carbono se convertiría en el combustible primario para el traslado por tierra y la espina dorsal de la transformación de la energía limpia.

A su vez, en el sector de la construcción, los edificios más eficientes apoyan la renovación de todo el campo energético, en el que la rápida implementación de luces, sistemas de frío y electrodomésticos altamente eficientes permitiría ahorrar 50 EJ, o el equivalente de casi tres cuartos de la actual demanda eléctrica mundial de aquí a 2030. Estos ahorros harían posible una mayor transición hacia la electricidad sin una carga adicional para el sector.

Finalmente, las industrias intensivas en energía son actores cruciales en cualquier estrategia de crecimiento sostenible. La demanda energética industrial es la más elevada entre los sectores de uso final y es susceptible de aumentar en el futuro, por lo que existen oportunidades para mejorar la eficiencia en los procesos de fabricación, además de el uso de recursos locales y de materiales.

La cooperación internacional entre el gobierno y el sector privado es fundamental para mejorar la rentabilidad de la innovación energética y consolidar los avances y la confianza que éstos han generado a escala mundial

Esto pone de relieve la necesidad de apoyar la innovación en sectores económicamente estratégicos como el hierro, acero, cemento y productos químicos.

La producción de calor y frío entraña un potencial considerable de ahorro energético, ampliamente desaprovechado hasta la fecha. Actualmente, los sistemas de climatización en edificios e industria representan aproximadamente el 40 por ciento del consumo de energía final. Además, casi 65 por ciento de esta demanda depende de fuentes de combustible fósil.

La transición hacia vectores energéticos finales más limpios y eficientes (lo que incluye la electricidad y la distribución de calor bajos en emisiones de carbono) podría reducir la proporción de combustibles fósiles en lo que respecta a la producción de calor y frío a la mitad en 2060, en relación a los niveles actuales. Las emisiones negativas, especialmente en la generación de electricidad y transformación de combustibles, son esenciales a medida que aumentan las ambiciones de reducción de emisiones de carbono.

A manera de cierre, el resumen ejecutivo del ETP 2017 arroja que la cooperación internacional entre el gobierno y el sector privado resulta indispensable, sobre todo para mejorar la rentabilidad de las nuevas soluciones tecnológicas y consolidar la confianza a escala mundial. La globalización está incitando marcos de innovación más abiertos que promuevan la captación de recursos para acelerar la investigación y el desarrollo, así como estimular una difusión más rápida de tecnologías probadas que contribuyan a lograr los objetivos internacionales de sostenibilidad.