Baja California será parte del sistema interconectado nacional

Desarrollar la infraestructura para garantizar el suministro de energía eléctrica de los sistemas aislados en la península al noroeste de México es uno de los objetivos del gobierno federal. Por ello, están en marcha el plan de interconexión de Baja California Sur al SIN y la licitación de una línea de transmisión privada que irá de Mexicali a Hermosillo

Por Redacción, con información de Sener y CFE

El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) está compuesto por cuatro sistemas eléctricos: el Sistema Interconectado Nacional (SIN), la gran red eléctrica que va de Puerto Peñasco hasta Cancún; el Sistema Eléctrico Baja California (BC), aislado eléctricamente del SIN e interconectado a la red del oeste de los Estados Unidos; el Sistema Eléctrico Baja California Sur (BCS), independiente del SIN y BC. Por último, está el Sistema Eléctrico Mulegé (SEM), aislado eléctricamente del SIN, BC y BCS.

A mediados de 2017, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció el plan para interconectar el BCS a la red mexicana, que actualmente abarca desde Loreto hasta Los Cabos. Con ello, la Empresa Productiva del Estado pretende robustecer la confiabilidad eléctrica en el estado y atender la demanda futura de energía de forma satisfactoria.

El proyecto contempla la extensión de un cable submarino que atravesará el de Mar de Cortés, con mil 308 kilómetros-circuito de líneas de transmisión de corriente directa y fue presentado por el director general de la CFE, Jaime Hernández, ante el gobernador del estado de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis, y representantes de la sociedad civil, académicos y empresarios.

La interconexión muestra cuatro ventajas principales:

  1. Permitirá suministrar energía eléctrica a precios altamente competitivos a los habitantes de Baja California Sur
  2. Reducirá las emisiones contaminantes liberadas durante el proceso de generación de electricidad, pues permitirá que la demanda de energía eléctrica de Baja California Sur se cubra con la generada a partir de gas natural en las centrales de ciclo combinado, ubicadas en Sinaloa y Sonora. Actualmente, la demanda es cubierta mediante generación local, principalmente a base de combustóleo y diésel
  3. Fortalecerá la confiabilidad del sistema eléctrico en el estado, ya que actualmente el BCS y el SEM carecen de redundancia. Una vez que Baja California Sur se conecte con el cable submarino al SIN, el sistema eléctrico del estado tendrá un respaldo ante cualquier eventualidad
  4. Incluirá, al menos, 32 pares de fibra óptica con lo que se aumentará la capacidad actual de transporte de señales de voz y de datos en el estado. Por lo tanto, mejorará sustancialmente la calidad de los servicios de telecomunicaciones de los habitantes de la región

Al respecto, Carlos Mendoza Davis puntualizó que la interconexión también se traducirá en múltiples beneficios para los hogares sudcalifornianos, pues aumentará la eficiencia del suministro de energía e impulsará el desarrollo de proyectos a partir de la generación de fuentes limpias, como fotovoltaica y eólica.

Pedro Joaquín Coldwell, titular de la Sener

Licitación de una línea privada
En diciembre de 2017, la Secretaría de Energía (Sener) anunció que, por primera vez, se licitará una línea de transmisión privada para unir al Sistema Aislado de Baja California con el SIN; siendo que éste se encuentra interconectado a Estados Unidos con el Western Electricity Coordinating Council (WECC).

El proyecto requerirá una inversión aproximada de 1 mil 100 millones de dólares y recorrerá 1,400 kilómetros de circuito, desde Mexicali hasta Hermosillo, en Sonora. Asimismo, se utilizará tecnología en corriente directa de alto voltaje, que aparte de tener un bajo impacto ambiental, reduce en gran medida las pérdidas de energía.

Durante la presentación de esta estrategia, el titular de la secretaría, Pedro Joaquín Coldwell, aseguró que la interconexión de estos sistemas fortalecerá el intercambio energético con los demás países de América del Norte y permitirá incorporar energía renovable en la región, en los próximos años.

“El nuevo modelo de contratación permite conectar el territorio mexicano sin comprometer recursos públicos, además de utilizar nuevas y avanzadas tecnologías que darán al sistema mayor seguridad, confiabilidad y eficiencia en su operación”, agregó Coldwell.

A través de una licitación pública, transparente y abierta a la participación nacional e internacional, encabezada por la Sener, las empresas podrán competir en forma individual o en consorcio para financiar, construir, operar y mantener las nuevas líneas de transmisión, que previamente han sido incluidas en el Programa de Desarrollo del SEN.

La convocatoria formal para el ejercicio fue presentada al inicio de 2018, con el primer proyecto de bases y de contrato; en julio se hará la presentación de las propuestas y el fallo de la licitación se dará a conocer en septiembre. Además de contar con las capacidades técnicas y financieras requeridas, el ganador de este proceso será aquel que oferte el menor pago anual por el tiempo de vigencia del contrato.

El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) pagará directamente al contratista con recursos derivados de la tarifa de transmisión que fije la Comisión Reguladora de Energía (CRE), a partir de que la línea de transmisión de corriente directa de alto voltaje entre en servicio durante el primer cuatrimestre del 2021, así lo dio a conocer el subsecretario de Electricidad de la Sener, Fernando Zendejas Reyes.

El director general del CENACE, Eduardo Meraz Ateca, explicó que el beneficio económico de esta línea se estima en 1 mil 711 millones de dólares, considerando 30 años de operación y cuya tecnología tendrá la ventaja del control total del flujo eléctrico que circule en ella. En consecuencia, las variaciones de la generación intermitente podrán ser compartidas con el SEN al igual que las desviaciones del control del enlace con los Estados Unidos.

Finalmente, el comisionado presidente de la CRE, Guillermo García Alcocer, expuso que las licitaciones para la participación privada en líneas de transmisión eléctrica van a posibilitar la expansión de las tecnologías limpias, dentro de un marco regulatorio que fomenta inversiones seguras de largo plazo para la expansión, descongestión y modernización de la red eléctrica.