Argentina salta a la cancha de las renovables

Desde 2015, se aprobó en el país sudamericano un nuevo marco legal para las energías renovables llamado FODER, el cual establece incentivos fiscales y normas de mercado competitivas y transparentes para captar inversiones internacionales

Por Redacción, con información del Banco Mundial

En respaldo del FODER (Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables) del gobierno argentino, el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) unieron esfuerzos, competencias y experiencias con tres objetivos: ayudar a diseñar y estructurar rondas de licitaciones para energías renovables, movilizar inversores globales del sector privado y reducir los riesgos mediante una garantía por un monto de 480 millones de dólares del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF).

Tan sólo en las dos licitaciones realizadas en 2016, que buscaban atraer proyectos por un valor de 1 mil MW, en el país del Cono Sur se lograron ofertas más de seis veces por encima de ese valor, una señal de confianza por parte de los inversores locales e internacionales.

Posteriormente, se nombró a 2017 como el año de la energía renovable, en tanto que el Ministerio de Energía presentó un innovador programa de licitaciones llamado RenovAr. Su objetivo: que el 20 por ciento de la electricidad en Argentina provenga de fuentes renovables para 2025, con metas intermedias del ocho y 16 por ciento para 2018 y 2021, respectivamente. Esto ante el desafío de que menos del dos por ciento de la electricidad del país proviene de energías renovables, mientras el 60 por ciento se genera con combustibles fósiles.

El enfoque
El IFC y el Banco Mundial han trabajado de manera conjunta para servir como puente entre el gobierno y el sector privado, unión que derivó en nuevas inversiones para un sector crucial. Luego, el IFC elaboró documentación para ayudar a planear la subasta y así asegurar que los proyectos fuesen financiables y cumplieran con los estándares internacionales; también identificó dos postores a los que se les asignó un proyecto. En diciembre de 2017, la institución le proporcionó un crédito a largo plazo a uno de ellos.

Para tranquilizar a los inversores privados, el BIRF estructuró una garantía de 480 millones dólares en respaldo del FODER que reduce el riesgo financiero de los inversores y ayuda en la creación de un nuevo mercado para la inversión privada en fuentes renovables en dicho país latinoamericano. Ambas herramientas están ayudando a la nación a cumplir sus objetivos en materia de energía renovable, a la vez que moviliza capital privado y evita el endeudamiento público.

La garantía del BIRF, junto al financiamiento del IFC, representa una oportunidad transformadora para vincular el potencial en energía renovable de Argentina con la inversión privada, fomentar precios competitivos para la electricidad y generar esquemas de financiamiento innovadores que puedan ser copiados y ampliados en otras regiones y sectores. Además, crea un nuevo mercado al aprovechar la inversión privada, algo de particular importancia para esta nación en un momento en que los inversores internacionales buscan regresar.

En Argentina, la garantía del Banco Mundial cubre a 27 de 5 licitaciones, incluidos 12 proyectos eólicos (721 MW), 10 solares (306 MW), cuatro hidroeléctricos a pequeña escala (4 MW) y uno de biogás (1 MW)

Resultados
Finalmente, el gobierno adjudicó contratos para 59 proyectos por un total de 2 mil 423 MW, mientras que la garantía del Banco cubre a 27 de esas licitaciones, incluidos 12 proyectos eólicos (721 MW), 10 solares (306 MW), cuatro hidroeléctricos a pequeña escala (4 MW) y uno de biogás (1 MW). Se espera que, a medida que estos proyectos lleguen a término, den lugar a 3 mil 200 millones de dólares en financiamiento a lo largo de dos años, es decir, una cifra 6.7 veces más grande que la garantía del BIRF.

De igual forma, está proyectado que el Programa RenovAr reduzca las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en 79.64 millones de toneladas de CO2 en 20 años, es decir, casi 4 millones de toneladas de CO2 al año. Esta última cifra corresponde al uno por ciento de las emisiones GEI generadas por Argentina en 2015, aproximadamente, o cuatro por ciento del objetivo de las Contribuciones establecidas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés), que es de 109 millones de tCO2e por año, para 2030.

La implementación de estos proyectos de energía renovable contribuirá considerablemente a lograr que la nación latinoamericana alcance su meta de reducir sus emisiones de GEI en 37 por ciento para el 2030. Adicionalmente, el programa contribuirá con varios beneficios ambientales colaterales, como una menor contaminación del aire al reducir la quema de hidrocarburos y un suministro energético más seguro y confiable a través de la innovación tecnológica.

“Por cada 1 mil MW de energía eléctrica, el país ahorra 300 millones de dólares en combustibles líquidos y reduce las emisiones de carbono en dos millones de toneladas”, explicó Sebastián Kind, subsecretario argentino para energía renovable

Contribución del Grupo del Banco
La garantía del BIRF respalda la obligación del Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables de erogar un precio predeterminado a inversores que cumplan los requisitos cuando tienen el derecho de vender el proyecto a FODER en caso de materializarse ciertos riesgos específicos y en términos macroeconómicos, sectoriales o relacionados con el gobierno. Como vale la pena recordar, la garantía del BIRF es de 480 millones de dólares.

El BIRF y el IFC trabajaron estrechamente en este proyecto en pro de captar inversiones privadas y maximizar el financiamiento disponible combinando una garantía del BIRF con financiamiento y asistencia técnica del IFC.

“Por cada 1 mil MW de energía eléctrica, el país ahorra 300 millones de dólares en combustibles líquidos y reduce las emisiones de carbono en 2 millones de toneladas. Eso es casi como retirar un millón de automóviles de las rutas”, explicó Sebastián Kind, subsecretario argentino para energía renovable.

El Grupo del Banco Mundial (GBM) apoyó al gobierno argentino en la elaboración del programa RenovAr, basándose en un estimado de las necesidades y financiamiento disponible, y en el desarrollo de documentos legales estándar para las licitaciones. Los equipos del BIRF y el IFC asesoraron al gobierno en base a su experiencia internacional, centrándose en asegurar una asignación del riesgo del proyecto justa y equilibrada entre el sector privado y el público.

Para el futuro, el BIRF se encuentra elaborando una segunda garantía de hasta 250 millones de dólares bajo la Ronda 2 del programa RenovAr. Este aval adicional no sólo aprovecha el éxito de la primera, sino también responde al creciente interés del gobierno en movilizar el financiamiento público para captar más inversiones privadas a través de Asociaciones Público-Privadas.

Como beneficiarios, los desarrolladores privados, proveedores de capital y prestamistas afirmaron reiteradamente que la participación del Banco Mundial era importante para ellos a la hora de considerar un retorno al mercado argentino. El proyecto está facilitando el regreso de Argentina a los mercados de financiamiento internacionales, ayudando así a reconstruir su historial con inversores industriales y financieros.