Interconexión Guatemala-México

La generación y la distribución de energía eléctrica en Centroamérica representaron una suerte de problema para las naciones de esa región, debido a aspectos de calidad, seguridad y eficacia en los procesos. El proyecto de interconexión desarrollado con apoyo del BID ha permitido solucionar la problemática y se ha  convertido en el primer eslabón de una cadena de proyectos que pretenden desarrollar la industria eléctrica mexicana y centroamericana en el futuro inmediato.

200 MW la capacidad inicial del enlace México – Guatemala.

Por Manuel Merelles.

00a000058Los gobiernos de Guatemala y México develan la placa de inauguración del proyecto

El proyecto para la Interconexión entre Guatemala y México nació como una iniciativa dentro del Plan Puebla-Panamá (PPP), hoy conocido como Proyecto Mesoamérica (PM). El PPP, que fue adoptado en la Declaración Conjunta de la Cumbre Extraordinaria de los países integrantes del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, celebrada en El Salvador el 15 de junio de 2001, planteó una estrategia que buscaba la integración de Centroamérica, al incluir al Sur-Sureste de México dentro del concepto de Región Mesoamericana.

Entre las iniciativas del PPP, se incluyó la denominada “Iniciativa Energética  Mesoamericana”, que incluía tres proyectos para unir los mercados eléctricos, atraer la participación privada, reducir el costo de la electricidad y mejorar la competitividad. El primer proyecto es el desarrollo del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC); el segundo consiste en conectar el SIEPAC al mercado de México; y el último, la conexión de Belice al sistema SIEPAC. La Interconexión Guatemala-México corresponde al segundo proyecto y comprende la construcción de la línea de transmisión entre ambos países. Posteriormente, como parte del PM, se incluyó la interconexión entre Panamá y Colombia.

El doctor Alejandro Peraza García, director General de Electricidad y Energías Renovables de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), externó en entrevista que “es muy importante apoyarse en países vecinos, tener una cooperación mutua, interconectándose, porque eso trae muchos beneficios en respaldo. Cuando hay algún problema en un país que está conectado a otro, el país que no tiene problemas puede apoyar el suministro eléctrico o aprovechar que las condiciones de consumo de electricidad son diferentes, y se pueden acoplar las inversiones de uno y otro lado para, por ejemplo, hacer más barato un sistema”.

Este proyecto de interconexión se enmarca también dentro de los objetivos del Convenio de Cooperación Energética suscrito entre México y Guatemala, el 17 de marzo de 1997, que busca ampliar la cooperación y aprovechar el potencial de complementación energética entre ambos países. Con el objeto de llevar a cabo las acciones para adelantar el proyecto, el 18 de Diciembre de 2001 se definió un plan de acción y se integró un grupo de trabajo binacional, coordinado por el Instituto Nacional de Electrificación de Guatemala (INDE) y por la Comisión Federal de Electricidad de México (CFE).

Uno de los retos más importantes que se enfrentó durante el desarrollo del proyecto, en opinión del doctor Peraza García, fue conectar dos sistemas tan diferentes, “ya que uno de ellos, el de México, es un sistema eléctrico muy grande, y conectarlo a un sistema más pequeño, como es el de Centroamérica, en el que las distancias son muy largas y la estabilidad de la electricidad no es tan buena, representó una ardua labor”.

La interconexión entre las dos redes consiste en la unión de los sistemas eléctricos de CFE y del INDE mediante la construcción de una línea de transmisión de 103 km a 400 kV y la expansión de las subestaciones de Tapachula (México) y Los Brillantes (Retalhuleu, Guatemala). El costo total de la interconexión ascendió a 58.1 millones de dólares (45.6 invertidos en Guatemala y 12.5 en México), financiados en Guatemala, parcialmente, por el préstamo BID-1470/OC-GU, suscrito entre el Gobierno de la República y el BID, el 23 de septiembre de 2005, con apoyo del INDE como ejecutor del proyecto. En México, la Comisión Federal financió y ejecutó el proyecto.

En los dos países, se desarrolló el tendido de un circuito a 400 kV, con las estructuras previstas para una expansión futura a doble circuito. La capacidad inicial del enlace se estima en 200 MW desde México hacia Guatemala y de 70 MW en dirección inversa. Si bien los mercados de los dos países no se integran en el sentido estricto de la palabra, se busca que los intercambios de energía y potencia se realicen en su totalidad en un esquema de mercado. Para ello y como parte del proyecto, se diseñó una estructura jurídica con elementos que permiten asegurar la coordinación binacional durante la construcción y operación del enlace. Dicha estructura cuenta con los elementos para dar la seguridad jurídica necesaria y promover las transacciones comerciales de energía entre los dos países.

“Los convenios de operación, administración y ejecución son una tarea que lleva a cabo el Centro Nacional de Control de Energía, el operador del sistema en México, y lo hace para considerar todas las condiciones posibles en esa interconexión: ¿Qué pasa si yo exporto? ¿Qué pasa si yo importo?, o cualquier servicio. Ellos son los que hacen las negociaciones, tomando en cuenta las capacidades de ambas partes y cuáles son las condiciones de  apoyo. En realidad, siendo tan robusto el sistema mexicano comparado con el centroamericano, los que apoyamos más en cuanto a condiciones de respaldo, servicios y operación, en general, somos nosotros”, explica el doctor Peraza García.

Una de las principales metas que se busca alcanzar con la interconexión es que haya un comercio benéfico para ambas divisiones y que se hagan intercambios comerciales de electricidad favorables para los países involucrados.

En México, la interconexión requirió la construcción de 32 km de línea de transmisión en 400 kV y la ejecución de las obras civiles y electromecánicas para la ampliación de la subestación Tapachula, con el fin de interconectar la nueva línea al sistema mexicano. La interconexión permitirá a la CFE y a otros generadores de México exportar energía a los agentes del mercado de Guatemala; igualmente, generadores de Guatemala tendrán la capacidad de ofrecer energía a la CFE. Lo anterior también se podrá extender al resto de Centroamérica a través de la interconexión existente en Guatemala con el SIEPAC.

Ejecución del proyecto
El proyecto, que se entregó finalizado en 2012, tuvo un tiempo de desarrollo de más de 10 años, desde la propuesta de junio de 2001. En 2003, con la aprobación del préstamo por parte del BID, se iniciaron los trabajos recién concluidos. “Una de las razones por las que llevó tanto tiempo realizar el proyecto fue que los centroamericanos no tenían todos los recursos suficientes para su ejecución”, menciona el director de CRE.

De acuerdo con el Anexo A del contrato de préstamo original, aprobado en 2003, el objetivo del desarrollo era aumentar la oferta de energía en Guatemala, mediante el mejoramiento de los precios y el aumento de la seguridad y la calidad en el suministro eléctrico, para lo cual se requería interconectar el sistema eléctrico de Guatemala con el de México y, posteriormente, interconectar el sistema de México con el SIEPAC, a través de la interconexión existente entre Guatemala y los demás países del Istmo. El paso final era establecer los acuerdos de trabajo y definir las reglas para promover y permitir los intercambios de energía entre agentes de México, Guatemala y otros países, a través de Guatemala.

El proyecto crea la posibilidad de ingresar hasta 200 MW adicionales en el sistema eléctrico en Guatemala y aumentar la seguridad y calidad del sistema nacional. Además, el desarrollo incluyó la construcción de una línea de transmisión de 400 kV, con una longitud aproximada de 71.2 km, estructuras de acero galvanizado autosoportadas en configuración vertical y con dos cables de guarda. Se utilizaron dos conductores por fase ACSR/AS (KCM) 1113, un cable de guarda tipo CGFO y el otro OPGW, con 36 fibras ópticas para teleprotección y comunicaciones. Las cimentaciones son de concreto reforzado, y el ancho de servidumbre, de 40 m.

La subestación Los Brillantes fue adecuada para recibir la línea de interconexión, realizar la transformación de voltaje de 400 kV a 230kV e instalar un banco de reactores. Para la transformación, se adquirieron cuatro autotransformadores monofásicos, tres activos que conforman un banco trifásico y uno de reserva, cada uno de 75 MVA, 400/230 kV, instalados en la subestación Los Brillantes.

La adecuación incluyó además la ampliación de la subestación, que consistió en la instalación de barras de 400 kV con módulo de acoplamiento. Asimismo, se construyeron cuatro bahías de 400 kV: para recibir la línea de interconexión; para la transformación; para el banco de reactores, y para el acoplamiento de barras. El alcance incluyó la instalación de interruptores, seccionadores, protecciones, sistemas de medición y mando en los lados de 400 y de 230 kV, que permiten la conexión del equipo a las respectivas barras de 400 kV y de 230 kV, y al sistema de prevención de incendios. Se utilizó la tecnología de encapsulamiento con gas SF6 (GIS), con lo cual se redujeron sustancialmente los requerimientos de terreno para la expansión y permitió utilizar el área ya dispuesta en la subestación, lo que disminuyó los impactos ambientales y los costos de la subestación.

Dada la magnitud y complejidad del proyecto, se contempló contratar a dos firmas especializadas con la finalidad de adelantar la supervisión de los contratos que suscribió el INDE para la construcción de la línea y la adecuación de la subestación. El objetivo de tener estas firmas fue asegurar el cumplimiento de las especificaciones de las obras, los equipos, los montajes y, en general, de todos los servicios requeridos para la construcción de la línea y la ampliación de la subestación.

Funcionamiento y perspectivas
Las importaciones de energía desde México (energía intercambiada de México a Guatemala) evitan el ingreso de una central más cara al sistema y, por lo tanto, el costo marginal del valor de la energía mayorista no se incrementa.

Desde noviembre de 2009 hasta junio de 2010, la interconexión ha sido de gran ayuda para resolver problemas de suministro en el mercado de Guatemala, El Salvador y Honduras, derivadas de la interrupción temporal del sistema o de la indisponibilidad de centrales de generación en dichos países. En el caso particular de Guatemala, la interconexión también ha permitido el suministro confiable a la región occidental del país cuando se presentan interrupciones temporales de conexión entre el sistema central y el sistema occidental.

La estructura jurídica se fundamenta en el Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla y en el Convenio de Cooperación Energética suscrito por ambos países el 17 de marzo de 1997. En 2003, se suscribió el Memorando de Entendimiento entre el Ministerio de Energía y Minas de Guatemala y la Secretaría de Energía de México para el proyecto de Interconexión. Asimismo, existieron convenios específicos para la ingeniería, construcción y el mantenimiento y operación de la interconexión.

La información sobre la construcción del tramo de línea en México indica que no existirá ningún condicionamiento para el proyecto global, al haber sido concluido. El doctor Peraza García señala que entre las ventajas principales para México con la conclusión del proyecto, se encuentran contar con una fuente de energía alterna, poder vender el excedente del país a Centroamérica y pensar en hacer un proyecto en dicha región que le suministre energía a México con recursos mexicanos, representando una apertura de mercado entre las diferentes zonas.
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